Ellos viven en el pueblo de Decun en Guizhou, suroeste de China en la provincia, y están dispuestos a arriesgar su vida todos los días para recibir su educación a la que tienen derecho.
Su viaje peligroso es todo lo contrario al de algunos niños que tienen que caminar, y que algunos padres temen dejar que caminen y se sienten más seguros si los llevan y dejan frente a la puerta del escuela.
Sorprendentemente, el peligroso artefacto es en realidad la mejora para los niños pues tenían que hacer el viaje a pie, que les toma más cinco horas.
La situación sólo cambió en 2002 cuando el lugareño Hui Defan construyó este móvil.
Su precio es de 1 yuan por unidad de tiempo para que los estudiantes crucen y 2 yuanes por hora para los adultos.